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TOLERANCIA A LA FRUSTRACIÓN

TOLERANCIA A LA FRUSTRACIÓN

La frustración es un sentimiento que aparece cuando no se consigue lo que se quiere o cuando suceden situaciones no deseadas. Según la intensidad del sentimiento y de las características personales, se puede  reaccionar ante ella con enfado, angustia, ansiedad, rabia, tristeza etc. Como si el sufrimiento que provoca esa frustración fuera definitivo y pudiera acabar con nosotros y no como si fuera una situación transitoria o pasajera. De alguna manera, se  tiene la creencia errónea de que las emociones negativas no forman parte de la  vida y ese tipo de sentimientos genera sentimientos de  fracaso, cuando simplemente son la respuesta adecuada a la situación por la que se atraviesa. Por eso, es importante no confundir la tolerancia a la frustración con la tolerancia al fracaso, ya que no asumir la situación anularía el proceso de aprendizaje que conlleva.

En la infancia los niños creen  que todo el mundo gira alrededor de ellos, que lo merecen  todo y en el instante preciso que lo requieren. No saben esperar porque no tienen desarrollado el concepto del tiempo, ni la empatía suficiente para pensar en los deseos y necesidades de los demás. Es entonces cuando se empieza a aprender a tolerar la frustración, cuando se ponen límites y se genera un sentimiento de  “vacio” de lo que “necesitamos” en un determinado instante. Como niños no tienen las herramientas para eliminar, disminuir o tolerar ese malestar. Sin embargo, si siempre les dan lo que piden, no aprenderán  a aguantar la molestia que provoca postergar los deseos y al llegar a la edad adulta seguirán  sintiéndose  mal cada vez que se vean obligados a posponer una satisfacción.

Las personas con baja tolerancia a la frustración necesitan eliminar ese malestar inmediatamente, haciendo lo más fácil o lo primero que se les ocurre para conseguirlo. Sólo piensan en el bienestar a muy corto plazo y pasan por alto los resultados a medio y largo plazo. Por eso, ante cualquier frustración por pequeña que sea, restan importancia a sus verdaderos deseos y los supeditan a esa satisfacción inmediata, con la consiguiente desmotivación y abandono de sus metas o proyectos auténticos.

Aprender a tolerar la frustración requiere paciencia, algo que no tiene tanto que ver con la necesidad o los tiempos de espera, como con la fortaleza para enfrentar el dolor sin perturbarse  emocionalmente. Si no somos capaces de tolerar la más mínima molestia, contratiempo o demora en la satisfacción de los deseos, la vida se llenará de tragedias innecesarias, que generarán estrés  y los harán sentir insatisfechos. Por consiguiente la vida de los que toleran las frustraciones conlleva menos estrés y resulta más agradable, ya que pueden enfocarse en convertir los problemas en oportunidades de cambio y mejora, incrementando la probabilidad de resolverlos más allá de la reacción o el escape.

La tolerancia a la frustración resulta vital para una vida feliz y más que con tiempos de espera, se relaciona con la fortaleza para soportar el dolor sin perturbarse emocionalmente. Por eso, ¡no siga esperando una “solución mágica” y modifica la actitud ante las frustraciones!

La baja tolerancia a la frustración está relacionada con dos aspectos:

  • Una percepción exagerada, y errónea, de la situación que se está viviendo.

  • La creencia de que no puede ni quierevivir el malestar que está experimentando.

    En general, los niños con poca tolerancia a la frustración:

  • Tienen dificultades para controlar las emociones.

  • Son más impulsivos e impacientes.

  • Buscan satisfacer sus necesidades de forma inmediata, por lo que, cuando deben enfrentarse a la espera o postergación de sus necesidades, pueden tener rabietas y llanto fácil.

  • Son exigentes.

  • Pueden desarrollar, con más facilidad que otros niños, cuadros de ansiedad o depresión ante conflictos o dificultades mayores.

  • Creen que todo gira a su alrededor y que lo merecen todo, por lo que sienten cualquier límite como injusto ya que va contra sus deseos. Les cuesta comprender por qué no se les da todo lo que quieren.

  • Tienen una baja capacidad de flexibilidad y adaptabilidad.

  • Manifiestan una tendencia a pensar de forma radical: algo es blanco o negro, no hay punto intermedio

La frustración forma parte de la vida y, aunque no se puede evitar,  se puede aprender a gestionarla y superarla:

  • Reconocer eltipo de sentimientos que provoca.

  • < >, evitando reaccionar a los primeros como si fueran necesidades orgánicas que requieren satisfacción y alivio inmediato.

    Controlando los impulsos. Antes de hacer algo que pueda resultar perjudicial, pensar en los resultados que ha obtenido cuando ha reaccionado igual en circunstancias similares y en lo que has conseguido.

  • Aprendiendo a  y el malestar. Con el pensamiento y otras técnicas de apoyo.

  • Cuidando el ambiente y los hábitos:  evasivas o compulsivas.

Referencias:

http://www.crecimiento-y-bienestar-emocional.com

Tolerancia a la Frustración. Patricia Córdoba. Licenciada en Psicología por la UAM, Col. Nº M-16099.


Fecha de publicación: 03/05/2017

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